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Lenguaje egocéntrico

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Lenguaje egocéntrico
Todos hemos sorprendido a alguien hablando consigo mismo, incluso nosotros podemos haberlo hecho innumerables veces. Ahora, si hay algún especialista real en esta práctica, son los niños. Por ejemplo, muchos niños menores de 6 años parecen tener un lenguaje egocéntrico y espontáneo que les ayuda en su crecimiento. Este lenguaje egocéntrico es un fenómeno muy atractivo para la psicología del desarrollo. Aunque el lenguaje tiene un carácter social muy fuerte, parece esconder algo más. Su uso espontáneo y su insensibilidad a la presencia de un interlocutor podría ser un indicador de que cumple más funciones que la mera comunicación social.

Lenguaje egocéntrico

La capacidad del niño para relacionarse con los demás estará condicionada por este tipo de desarrollo. En particular, el niño mostrará un déficit en sus interacciones sociales hasta que desarrolle la llamada “teoría de la mente”.

En qué consiste el lenguaje egocéntrico

El lenguaje egocéntrico es un fenómeno centrado en el propio emisor, sin tener en cuenta la perspectiva del otro. Esto se debe al hecho de que el niño aún carece de la capacidad de interacción social. Además, también observamos este tipo de comportamiento egocéntrico en otros niveles, como el pensamiento y la percepción.

Este comportamiento lingüístico se expresa a través de tres fases muy concretas:

  • Repetición (ecolalia) donde el niño repite palabras por simple placer.
  • Monólogo: expresa sus pensamientos en voz alta.
  • Monólogo dual o colectivo: en este caso el niño ya interactúa con otros niños.

Egocentrismo psicología

Ser egocéntrico significa que la persona sólo piensa en sí misma y no importa lo que los demás piensen o sientan. Pero en el caso de los niños no significa que sean egocéntricos (o egoístas), simplemente que están en una etapa evolutiva en la que son los protagonistas porque aún no han desarrollado el pensamiento empático.

El egocentrismo es parte del desarrollo de un niño y es saludable para ellos pasar por él, además, deben pasar por esta etapa y los padres no tienen que darle más importancia de la que realmente tiene, sólo tienen que ser pacientes y cariñosos.

Alrededor de la edad de dos o tres años, los niños pasan por esta fase de egocentrismo como signo del profundo estado de los seres humanos porque las personas son egocéntricas por naturaleza, pero el buen desarrollo y la educación cambiarán eso.

El niño conoce el mundo según su propia perspectiva como único y por esta razón tiene grandes dificultades para ponerse en la perspectiva del otro. No puede empatizar con la perspectiva del otro y comprenderla, para entender lo que sucede el niño debe ser capaz de tomar conciencia de la realidad, lo cual es complicado para su mente en ese momento porque todavía no es capaz de diferenciarse del resto.

En la etapa egocéntrica de los niños es común que las rabietas aparezcan continuamente debido a la falta de comprensión y a la falta de posibilidad de una comunicación adecuada, por lo que los niños muestran una gran frustración con los diferentes hechos.

Con las rabietas el niño muestra comportamientos inapropiados (gritos, insultos, berrinches) que son utilizados para conseguir lo que quieren, aunque es una etapa que se pasa hay que ayudarles a que las rabietas no sean una rutina diaria. Todo lo que le rodea le pertenece, y lo manifiesta con un “es mío, es mío”.

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